Mirá también...
| Mi Vecino Totoro |
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| Anime |
| Escrito por Pablushka |
| Miércoles 20 de Julio de 2005 08:04 |
Al director Miyasaki le encantan las historias simples y creo que nadie las relata mejor que él. Este es un cuento que, como acostumbra Studio Gibli, nos remueve el moho de las chucherías del corazón para dejar aflorar los mejores sentimientos de la vida simple que todos los seres humanos nos merecemos. Y en esta historia, los ojos de dos niñas nos harán ver que la vida es bella, a pesar de todo.Miyasaki es un gran amante de la naturaleza. Ama los árboles y el aire, las aguas y las piedras. Jamás en sus obras han faltado refencias a estos elementos desde el punto de vista sintoísta de la protección y el respeto. Y en esta historia, que transcurre curiosamente en el pueblo donde el director vivió en su infancia, no hay excepción y cuenta sobre la mudanza de una familia compuesta por un padre con sus dos hijas al paraje nombrado. La más pequeña de las hermanas, Mei, de apenas cuatro años; será la que descubra un poderoso espiritu que vive cerca de su nueva casa, en un gigantezco y frondoso arbol de alcanfor. Y es que, para los japoneses, en todo aquello que es grande y esplendoroso, en todo aquello que se destaca y es imponente en la naturaleza, mora un espíritu en su interior, un dios. De ahi en más, la historia es un relato simple sobre cosas simples, dotadas con ese encantador humor japonés del director, que logra hacernos reir de ternura como nunca otro director ha logrado jamás en mi persona. Para aquellos que gusten de las creencias y de la mitología japonesa, van a encontrar referencias significativas en las imágenes de esta película. Tonari no Totoro (Mi Vecino Totoro), es un homenaje a la vida y sus principales entendidos, los niños; y sus ideas, sus visiones y sentimientos, muchas veces rechazados, ingorados o humillados por los adultos que ya no pueden ver más allá de sus propias narices. Yo quiero un vecino como Totoro, el espiritu, el dios que vive en el alcanfor. Ah, y no se olviden que si un día, se les ocurre cortar un gran árbol para expandir el quincho o poner una pileta de natación, se tienen que fijar muy bien a quién están dejando sin hogar.
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| Última actualización el Viernes 05 de Junio de 2009 10:44 |




Al director Miyasaki le encantan las historias simples y creo que nadie las relata mejor que él. Este es un cuento que, como acostumbra Studio Gibli, nos remueve el moho de las chucherías del corazón para dejar aflorar los mejores sentimientos de la vida simple que todos los seres humanos nos merecemos. Y en esta historia, los ojos de dos niñas nos harán ver que la vida es bella, a pesar de todo.
