Anales de la Historia Argentina: Buenos Aires y la época colonial PDF Imprimir Correo electrónico
Historia
Escrito por Pablushka   
Viernes 15 de Mayo de 2009 18:20

La madre que nos parió...

Madre hay una sola. Y se cansan de decirnos por todos lados que nuestra mamasita, la madre de nuestra Patria, es España. Vaya madre nos ligamos. Porque se supone que una madre te cuida, te educa, te hace crecer, te protege y, en el peor de los casos, lo hace todo para que la quieras y la cuides vos cuando se ponga viejita o caiga en desgracia. La nuestra, apenas nacimos nos agarró tan mal, que en lugar de darnos la teta nos puso un dedo en el culo. Y en lugar de alimentarnos nos clavó unos colmillos finitos y largos y empezó a chuparnos la sangre hasta dejarnos flaquitos, pálidos y desnutridos. Debe haber sido porque nosotros nunca fuimos sus hijos naturales, fuimos apropiados por ella, no por amor sino por interés. Y nunca más supimos quienes fuimos, quién fue nuestra verdadera madre, porque perdimos la noción de nuestro veradero origen y herencia, no nos acordamos quiénes fueron antes que nosotros seamos. Vino España y nos adoptó a la fuerza y su rey fue nuestro papá. Una madre medio desquiciada nos tocó, porque tiempo después hasta a sus hijos naturales expulsó de su seno. Y ellos vinieron a parar aquí con nosotros. Y los protegimos como hermanos que eran... son, y nuestros hermanos respondieron cuando nosotros los necesitamos, siempre a pesar de la madre que se oponía y aún se opone. Hoy nuestra madre patria es dueña de nuestras empresas y recursos enérgéticos mas valiosos, y cualquier usuario de Telefónica, sólo por dar un ejemplo, sabe como nos trata. Hoy si uno de nosotros quiere ir a España, lo más probable es te manden en el avión de vuelta. Somos demasiado pobres y peligrosos como para osar pedir la protección de nuestra madre, pero nos lo merecemos eh, porque en definitiva, somos todos unos reverendos hijos de la gran puta.


¡Va con onda España eh! Te llevo en el alma....  ¬_¬

Banana não tem caroço

Resulta que los portugueses eran mejores navegantes que los españoles y en los mares mandaban ellos. Los tipos hasta habían llegado al Japón (lo llamaban Cipango) navegando por las costas de Africa, India y aledaños y el comercio de las tan ansiadas especias estaba bajo su mando. Ellos tenían la papota. Y ellos también mandaron gente que se adelantaba a otros en algún descubrimiento (los llamaron "Adelantados", grossos) y como premio, el rey le daba algún reconocimiento político y las tierras que descubriese o efectivo y una palmadita en el traste, cariñosamente, o todo eso junto.

La cosa es que los portugueses se venían para acá. De hecho ya eran los capos de las costas brasileñas. Y si sus adelantados se adelantaban a los adelantados de los atrasados españoles, España se quedaba sin mas fiesta. Y el peor cagazo de los conquistadores era que los portugueses se adueñaran de la navegación del actual Río de la Plata y desde allí, subir por ríos y tierras y adueñarse de Potosí y todo lo demás. ¡Qué horror gordis! ¡En lugar de golosinas Arcor ibamos a fabricar Garotos!  ¡En lugar de tango ibamos a bailar samba! ¡En lugar de Quilmes ibamos a tomar Brahma...! ...Ah, cierto... Quilmes fue comprada por Brahma hace poco... ¿bueno la idea y el sarcasmo se entienden igual no?

Entonces el rey manda a un tal Juan Díaz de Solís. Un tipo con experiencia, muy avesado navegante y un prontuario pulenta. Solís tenía la real orden de adelantarse a cualquier portugués en las tierras aún no "descubiertas".  Y llegó y como le sintió gustito dulce al agua del Río de la Plata, le puso Mar Dulce (grosso), y apenas puso una pata en tierra, esta vez del lado uruguayo del río, los charrúas lo hicieron sushi humano. Otros dicen que lo asaron después de muerto y tal vez así nació el famoso chivito uruguayo. De este modo aprendió Solís a no ir a un lugar sin invitación, aunque ya era tarde.

Con Solís en la barriga de los indios, el rey decide mandar ahora a alguien que sepa, alguien que sea el mejor navegador, alguien con aguante, vistes. Entonces como no podía ser de otra manera, contrata a un portugués: Hernando de Magallanes. El tipo viene, pasa por la Patagonia y "descubre" gigantes y todo y ahi es cuando decide dejar la bebida. Sin embargo navegando mas al sur que ningún otro, consigue encontrar un pasaje hacia el océano Pacífico, un estrecho al que le ponen su nombre: Estrecho de Magallanes (grossos).

Y asi estaban las cosas, una especie de carrera de ratas y buitres por llegar primero y adueñarse de las cosas que ya tenían dueño.

Santa María de los Buenos Aires

El rey manda para acá Don Pedro de Mendoza, Pedrito, para los amigos. El tipo viene y baja del barquito y funda la ciudad de Santa María del Buen Ayre, se se se, con ese nombre de colegio privado fundó nuestra ahora ciudad capital y tomó posesión de las tierras que  ya estaban poseídas por los naturales del lugar: los indios querandíes. Estos indiecitos, al principio, les dieron la bienvenida y los alimentaron por un buen tiempo, gratis. Pero un día se avivaron y se cansaron de laburar para los parásitos europeos y no les llevaron mas nada. Don Pedrito cagado de hambre y haciendo gala de su educación, los mandó guerrear para obligarlos a servirles, de laburar para comer ni hablar claro. Los querandíes los miraban de reojo asi como diciendo "estos tendrán mejores armas, pero nosotros los hacemos mierda igual". Y los hicieron mierda. No quedó nada de la primera Buenos Ayres. Pedrito huye cual rata hasta lo que hoy es Santa Fe. Los indios le hicieorn las mil y una y re podrido y hecho mierda decide volverse a España, muriéndose en alta mar. Algunas malas lenguas dicen que palmó por tener sífilis, o sea, el gil no usaba preservativo. Pobre Pedrito.

Santa María de los Buenos Aires II

Había que cuidar el Potosí y sus minas (las de mineral eh) a toda costa. La idea era fundar una ciudad en el Río de la Plata que sirviera las veces de puerto y defensa del Alto Perú (o sea, Bolivia y aledaños). Entonces el rey manda a un tal Juan de Garay que funda, de nuevo, una ciudad donde Don Pedrito había fundado Buenos Aires. Y le puso de nombre Ciudad Trinidad, y al puerto a orillas de la nueva ciudad le puso Puerto de Santa María de los Buenos Ayres. Con el tiempo, y como el nombre de Trinidad no le cerraba a nadie, la gente comenzó a llamar a esta ciudad portuaria simplemente "Buenos Aires".

Negritos candomberos

Y si, todo llega.Tarde o temprano tenía que pasar. Con el asunto ese de que los indios aca no querían someterse y eran más malos que la mierda porque no se dejaban garchar sin poner resistencia, alguien tenía que laburar. Y no iban a ser precisamente los de la clase acomodada de la época. Y así fué como comenzaron a llegar barquitos ingleses a vender sus esclavos. Gente arrancada por la fuerza de su tierra en la lejana Africa. Imaginate que un día caigan los E.T., te agarran de las patas, te suban a su nave espacial con otros 3000 como vos, acomodados en la bodega como un tetris humano para que quepan todos los que puedan. Si queres mear, te meas encima, si queres cagar, te cagas encima, el de abajo se toma el pis y se come la caca de los de arriba, si te enfermás, por las dudas para no contagiar al resto, re tiran por la borda hacia el espacio exterior. Asi llegaban los esclavos negros a manos de sus amos en la colonia, que los compraban al mejor postor en el mercado. Te voy pasar los apellidos de dos tipos que se hicieron ricos gracias al trabajo y tráfico esclavo, sólo para que los tengas en cuenta y sepas cómo sus familias crecieron en fortuna y mala fama: Alzaga y Martinez de Hoz.

Pastelitos calientes que te queman los dientes

¡¡¡Ahh que linda época!!! Todos los días eran de sol, salvo los 25 de mayo, que llovían soretes de punta, la gente vivía feliz caminando por la plaza, los negritos esclavos felices y chochos de su esclavitud vendían empanaditas y pastelitos. Los señores y las señoras salían a pasear y se saludaban cortésmente y los campesinos y sirvientes vendían y compraban sus cosas en el merdado y con una sonrisa y deseaban una felíz navidad y próspero año nuevo y todo era alegría y chicas en uniforme escolar te tiraban besitos desde los balcones de las casas de las familias bien de la ciudad.

Sin embargo, la realidad de Buenos Aires era un poquito diferente. Para empezar, la ciudad vivía del contrabando. Por real orden no se podía fabricar ni un sorongo en nuestras tierras. Eso si, las materias primas (no es lo mismo "las mejores materias primas" que "mis primas sean las mejores en la materia" jojo!) se debían embarcar para Europa, a precio digamos, vil. Ejemplo, aca un hacendado vendía sus cueros en el interior por 1 peso, cuando llegaba a Buenos Aires se vendían a comerciantes europeos a 2 pesos,  cuando llegaba a Europa se vendía a fabricantes de zapatos por 3 pesos, y los zapatos hechos allá los traían y se vendían aca a 20 pesos. ¿Porque no se fabricaban acá y listo asi pagábamos mas baratito? se preguntarán ustedes. Y la respuesta es: al rey le importaba mas el bienestar de sus súbditos de allá y no iba a permitir que se queden sin trabajo ni los zapateros de la penísula ni ninguna otra empresa. Este modelo de negocios tan rentable para pocos fué copiado y ejecutado miles de veces a lo largo de toda nuestra historia: se llevaban las materias primas a precio de baratija y nos vendían los productos fabricados en otras partes del mundo con ese material a precio de alta alcurnia.

Asi y todo, se sucedían acontecimientos que estaban marcando un cambio de rumbo en el poder mundial de por aquel entonces. Una serie de sucesos en América y Francia harían que las personas que vivían y sufrían en las colonias españolas se tomaran más en serio esto de echar a patadas a los colonialistas opresores.

Continuará...
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Última actualización el Miércoles 23 de Septiembre de 2009 14:58