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Un 13 de diciembre de 1828, lo fusilan a Manuel Dorrego. "¿Y?" te preguntarás vos, que quizás no te acuerdes de haber leído su nombre en la secundaria. "Fue hace mucho", dirán otros que se acuerdan pero que les parece que bueno, que ya no tiene importancia. Veamos: Manuel fue gobernador de la provincia de Buenos Aires cuando Buenos Aires se consideraba prácticamente, la Argentina. No se ofendan los del interior con esas palabras, pero saben que fue así y que además tenía el poder político y militar para serlo. Era una época donde los unitarios, o sea Buenos Aires, mandaban y subyugaban a los federales, o sea, el resto de la nación.
Bueno, a Manuel, el gobernador, le toca una época brava, una época de posguerra (perdimos la guerra contra el Imprerio del Brasil) y de endeudamiento sideral, un estado quebrado. Antes de Manuel, estuvo un tal Rivadavia (si, el de la avenida y la deuda mas laaaaaarga del mundo). Este señor fue el que inauguró eso de la deuda externa argentina. Pidió plata a los ingleses, a tasas usurarias como es costumbre del primer mundo para con nosotros, malgastó esa plata en la guerra mencionada y como consecuencia de esa guerra, el Uruguay se independiza de nosotros (con ayuda de nuestros siempre amigos, los ingleses). Rivadavia también malgasta el préstamo en negocios chanchuyescos varios con sus amigos bonaerenses y un larga lista de desmanes públicos y privados. Así a Manuel, le toca gobernar en un caos marca cañote. Una de esas crisis típicas nuestras, creada por los parientes-ancestros de los mismos garcas que generan las crisis de ahora. Te quiero poner en contexto Por esos años, había dos pichones de potencias en el continente que empezaron a destacarse: Los EEUU y la Argentina. En los EEUU en aquella época se fomentaba la expansión y población de lo que conocemos como "el lejano oeste" (que para ellos era algo así como nuestra patagonia o la pampa), matando a los indios y cediendo a los campesinos (como Charles Ingalls) parcelas de tierra para que todos tengan su espacio productivo, promovían la creación de fábricas y de empresas, se fomentaba la industrialización de las tareas del campo y el crecimiento del mercado interno. Aca, Rivadavia fomentó la especulación financiera gracias a las divisas del extranjero que aportaba la aduana de Buenos Aires, el crecimiento desmedido del patrimonio de hacendados cediéndoles préstamos que nunca pagaban y tierras en las cuales no se producía nada y donde "sus dueños sólo se sentaban a esperar que las vacas tengan cría" (palabras de Sarmiento) para exportar la carne y los cueros y nada más, y de esa forma tener mas divisas para especular financieramente. Lo más parecido que hicimos nosotros con respecto a lo que se hizo en los EEUU fue aniquilar a los indios. Nada más. ¿Adivinen quién es potencia y quién es subdesarrollado hoy en día? En ese contexto, llega Manuel y pone las cosas patas para arriba: Promueve el federalismo incentivando las economías regionales del noroeste, centro y litoral del país, generando fuentes de trabajo para los locales que ya desde aquella época, no eran tenidos en cuenta por nadie. Baja el endeudamiento del país y prohíbe al Banco Nacional (el antecesor del Banco Provincia y por aquella época lo más parecido al Banco Nación actual) tomar deuda en el extranjero. Todas acciones que beneficiaban a muchos, pero perjudicaban a unos pocos muy poderosos angurrientos y egoístas a mansalva. Si, como los de ahora, pero en versión siglo 19. Pero la gotita que rebalsó el vasito de la paciencia de estos pocos fue que Manuel les dió el derecho de voto a las clases menos favorecidas, como el peón de campo. Ah no, habráse visto tamaña desmesura. Ahí nomás la gente decente de Buenos Aires vio que se les esfumaba eso del voto calificado y que podían llegar a peder el poder real si la cosa avanzaba. El primero de muchos golpes Y bueno, digamos que buscaron alguien con huevos para hacer lo que ellos nunca hacen: mancharse de barro y sangre. Y encontraron eco en el general Lavalle (si, el mismito de la peatonal) que con unos 700 soldados profesionales del desmoralizado ejército perdedor de la guerra antes mencionada, cometen el primer golpe de estado del que tiene registro nuestra Historia. Noten ustedes que, de ahí en mas, siempre fue parecido el asunto: los dueños del poder real hacen desastres políticos y económicos pero ellos siempre salen bien parados, viene una crisis, aparece un gobierno que arregla las cosas y trata de cambiar el rumbo, los garcas se juntan con los militares u otra fuerza con poder de fuego, derrocan al gobierno legal, ¡y el ciclo empieza de nuevo! Manuel es derrocado, escapa para poder organizar la resistencia, es perseguido y al final capturado gracias a la traición de algunos de sus compañeros de lucha. Traición: un condimento indispensablemente fatídico en la triste historia nuestra. Y fue así como aquel día 13 de diciembre de 1828, un tibio sábado de cielo rojizo recuerdo, Lavalle ni siquiera tiene el valor de decirle a Manuel Dorrego que lo van a asesinar: Emite un bando que ordena su fusilamiento, sin juicio previo, y un oficial cumple la orden sin mas. Le dan una hora a Manuel para que escriba cartas de despedida a su familia. ¿Te hace ruido la Historia? Cuando yo iba a la primaria, aprendía historia como un lorito repetidor y nada mas, no había desarrollado aún un juicio crítico de las cosas. Pero ya en la secundaria, la historia me empezó a hacer ruido. Empecé a preguntarme cosas como: ¿Si nuestros próceres fueron gente tan copada y capaz, tan honrosos y patriotas, cómo es que somos un país de cuarta? Como respuesta de mis profesores cantaban los grillos en el fondo del aula. Aunque no de todos, hubieron un par, que me dijeron en voz baja: "no todos fueron tan honrados y patriotas" y eso despertó mi curiosidad por saber más. Y resultó que calles como Alvear, Lavalle o Pueyrredón entre tantas otras, llevan los nombres de personas que ganaron por la fuerza lo que por razón y virtud nunca pudieron, y fueron ensalzados por aquellos que se enriquecieron por sus actos, por la gente de bien, esa gente siempre tan respetuosa de las instituciones que sólo hacen lo que ellos quieren y que no dudan en destruir sino. Esta gente honrada, que siempre califica al otro como crispado, violento o intolerante le escribió cartitas a Lavalle diciéndole que no vacilara en ser un implacable castigador. Y Lavalle, fiel a su estirpe, cumplió: Antes de matar a Dorrego, le robaron las pocas pertenencias que tenía, luego de matarlo, vejaron su cuerpo sin vida y le arrancaron la cabeza. Luego confiscaron todas sus posesiones y su viuda quedó en la calle. Ese fue y será (si los dejamos) el comportamiento cristiano y civilizado de esa clase poderosa y dirigente argentina nuestra. Por lo menos, unos años más tarde, otro odiado por los historiadores oficiales de la gente de bien, un tal Juan Manuel de Rosas, compensaría un poquito tantas vejaciones y le dará a la viuda una pensión, que le ayudó a vivir dignamente hasta su muerte. Algún tiempo después estas familias patricias, de bien, cristianas y puras, le harían un monumento a Lavalle. Si, es el que está en la zona de tribunales, en un pedestal bien alto en medio de la calle Tucumán. Esta gente no deja ningún detalle al azar. La estatua de Lavalle se yergue amenazante, mirando hacia donde antes estaba la casa de Manuel y su esposa (ya inexistente). El mensaje es claro: "no te metas con nosotros". La gente bien, las familias patricias, Los virtuosos de Buenos Aires Vamos a hacer una poca de memoria. Cuando esta gente consiguió el poder político del país (el económico lo tuvieron siempre, no se si se dieron cuenta) ya sea democráticamente o por la fuerza, demostraron que son unos brutos egoístas mal paridos. A las pruebas me remito (y voy a poner poquitas para no congestionar la red): Con Rivadavia, hundieron económicamente al país, perdimos una guerra, perdimos una provincia que se independizó: Uruguay. Mas tarde vino un tal Bartolomé Mitre, fundador del diario La Nación entre otras maravillas, este sería el encargado de redactar la Historia Oficial, dejando a Dorrego, Rosas y otros afuera, sería también uno de los principales organizadores de la vergonzosa guerra contra el Paraguay, fomentada por Inglaterra ya que Paraguay era la única potencia extranjera en América no aliada que podía competir industrialmente con la isla anglosajona. Bueno, destruimos Paraguay y lo sometimos a lo que es hoy, un país pobre lleno de problemas. Yo les quiero recordar que nuestros soldaditos tenían orden de matar a todo paraguayo varón mayor de 14 años. Los masacramos, algún día vamos a pagar lo que le hicimos a nuestros hermanos del Paraguay. Ya con eso bastaría, pero no, don Bartolomé también repartió tierra con sangre de indios a aquellos que ya tenían tierra como para hacerse su propio planetita y vivir en él sin joder a nadie. Y ni hablemos del crecimiento de la deuda externa con los ingleses. Ahhh los ingleses, siempre a esta gente les despertó tanta admiración y sumisión el súbdito inglés que los dejaron hacer lo que quisiera con nuestras empresas y riquezas. Pero dejemos a don Bartolomé que da para escribir una enciclopedia puteándolo. Vamos mas a nuestro siglo, el 20, esta buena gente, con los golpes de estado en contra de gobiernos democráticos nos gobernaron por 30 años o más. Consecuencias: País destruido, nacen las villas miseria (si, esos asentamientos de gente pobre que quedan tan feos en las cercanías de los barrios bien), la deuda externa sólo se puede calcular con supercomputadoras, la industria nacional desaparece, por lo tanto también desaparece el trabajo y perdimos otra guerra y ahora vamos a recuperar las Malvinas el año del arquero, con riesgo que un día los queridos amigos ingleses se animen a por la Patagonia. Después recuperamos la democracia, pero están ahí, al asecho. Ya no tienen poder de fuerza bruta, no hay militares que levanten sus armas, pero tienen mucho poder económico. Y con eso voltearon al gobierno de Raúl Alfonsín (el padre eh, no el monigote del hijo, fiel representante de esta gente de bien) Y tienen mucho poder mediático: diarios y medios de comunicación por todos lados. Y te machacan todo el día (subrepticiamente claro) que lo que no es bueno para ellos no es bueno para vos. Y con eso votamos a Memen, y asi nos fué, y con eso en la cabeza votamos a De la Rúa, y así nos fue. Y no sigo con esto porque me deprimo. La verdad de la milanesa ¿Cómo saber la verdadera Historia? Tranquilo, no te hagas el coco, es imposible. La historia es una infinita red de hechos ligados por causas y consecuencias que se esfuman y se pierden con el paso del tiempo. Así que nunca sabrás la verdadera historia, pero por lo menos, tenés el derecho y la obligación de dudar y cuestionarlo todo, para que nunca conviertan tu pensamiento en un mono bobo que obedece por bananas. Por lo menos regalate la felicidad de sacarte todo aquello que te hace ruido, porque ese ruidito, eso que no te cierra, tiene una respuesta. Buscar esa respuesta te hará nada mas y nada menos que una persona libre. Y como dijo el general San Martín, con palabras que cada día entiendo y amo más y más: "Seamos libres, que lo demás no importa nada".
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