Asunto: Chokoreto poporembó PDF Imprimir Correo electrónico
Nunca es tarde
Escrito por Pablushka   
Martes 26 de Mayo de 2009 15:51
El Arpa de la Alianza.
El sábado iba yo muy contento a mi clase de Personajes de Manga en el CCJAP (http:\\www.ccjap.com.ar). Subo al tren cuando todavía para algunos era temprano, pasadas las diez de la mañana. La gente en los vagones estaba cansada, las caras de culo de siempre, las viejas quejosas, los pibes maleducados, los vendedores ambulantes, los mangueros... un viaje en tren normal y mala onda como cualquier otro. Yo me senté y quedó un lugar vacío a mi lado. El vagón no iba lleno, había lugares por ahí. En ese ambiente deseé: "Ojalá suba algún conocido o un amigo copado para poder charlar un poco y me libre de esta sensación de infiernito que me rodea..."

Y a la altura de Carupa, se sienta a mi lado un señor que ya había visto y escuchado otras veces. Bah, no se sentó en el asiento, se sentó en el apoyabrazos, porque su arpa, sin duda casi tan alta como él, le impedía a toda costa meterse y sentarse como corresponde. Me dice: "Disculpe me, si quiere salir, nomás me dice". Le pregunto de donde es, y me cuenta. Le digo que su arpa es muy linda y se pone serio: "1600 pesos me salió y ahora debe salir como 2500, de éstas ya no hay mas", mientras me decía, afinaba su arpa con una especie de llave de tuercas. Este señor, que aparenta cincuenta y tantos, comenzó a tocar su arpa. Su música, alegre y... hasta perfumada diría yo, sonaba limpia y dulce en todo el tren, acompañada por la percusión de las vías en el andar del vagón. Esa música que otras veces había escuchado y nunca me había molestado estaba ahí sonando bien cerquita mío. Terminó de tocar el arpa y sacó su bolsita de músico callejero. "¿Cúal es su nombre?", le pregunté. "José", me dice, mientras me tendía su mano y me agradecía por mi "amabilidad" de dejarlo estar a mi lado. José se fué a otro vagón, y el el mío ya todos estábamos mas contentos. La gente se relajó y disfrutó de su música y el aire del tren fue cambiando, a medida que José se cambiaba de vagones, cada vez mas fresco y limpio esa mañana, la desconfianza de unos con otros se disipó. Si no me creen solo miren este video donde me robé un pedacito del alma de José y sus efectos (la calidad del sonido y la imagen son culpa de mi teléfono celular): http://www.youtube.com/watch?v=roBLmKtLWy0


Y así mi deseo ese día se hizo realidad.

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Pablushka!

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Última actualización el Miércoles 27 de Mayo de 2009 20:23