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Hoy me encontré con un amigo en el tren que me lleva hasta retiro. Estaba leyendo el "Le Monde", un periódico de origen francés que tiene su edición especial en Argentina. Mi amigo me ve y me pregunta que qué estaba haciendo yo leyendo eso en lugar de leer el Clarín y la Nación que son diarios de acá. Y ahí nomás empezo una charla sobre temas muy interesantes que quiero compartir con ustedes.
La libertad de expresión. Esta es una frase que se escucha cada vez que en algún lado meten preso, enjuician o matan a un periodista o cierran un diario o programa de televisión periodístico. Lo cierto es que todos los medios del mundo de cualquier tipo defienden a rajatabla la libertad de los individuos, y especialmente de ellos, a expresarse libremente en público. Y la verdad es que todos deberíamos estar de acuerdo con ello. El problema es cuando los medios mismos infringen este derecho que tanto defienden. Un ejemplo: Cuando el diario Clarín dispuso técnicas de trabajo esclavo y baja de sueldos brutales en sus plantas de impresión, mucha gente salió a protestar a la calle y entre ellos estaba el camionero Moyano (que respresenta a los camioneros que reparten los diarios), que, lejos de tener mi simpatía, fue la cara visible del conflicto. Bueno, ¿quién se enteró de esto, de lo que pasaba en Clarín? Nadie, o a lo sumo muy pocos, y en general la noticia dada fue que Moyano bloqueó la salida de diarios porque es malo y bruto y patotero. De los derechos de la gente que trabaja ahí ni una coma. Existió en otros medios la prohibición a sus periodistas de hablar y/o escribir sobre el caso Clarín. ¡Viva la libertad de expresión! ¿Y como es que yo me enteré de lo que pasaba? Por el "Le Monde". El derecho a réplica Dice por ahí la Constitución Nacional (por medio del art. 31) y algún que otro tratado internacional que si alguien nos difama por un medio de comunicación tenemos el derecho a dar nuestra versión de los hechos del mismo modo, a la misma hora y por el mismo canal, reza el dicho televisivo. Bueno, todo muy lindo, pero es un derecho que los medios locales sólo le otorgan a aquellos que pueden pagar la solicitada y/o los segundos que usan en televisión. Si, es verdad que también se lo dan, de vez en cuando, a alguien notorio o del ambiente político, y también es verdad que hay periodistas honorables que lo ejercen en sus medios, pero son la excepción. Y hasta ahí nomas. Si un día aparece la foto de mi viejo por error en lugar de la foto de un asesino serial, si quiero desmentirlo tengo que pagar una solicitada o iniciar un juicio. Super fácil para juan perez ejercer el derecho a réplica en un medio local. Objetividad: O el cuento de que mis intereses sean el objetivo. Se supone que un diario o medio audiovisial informa de acuerdo a una línea editorial. Es decir, hay alguien que decide que se publica y que no. Y eso es asi. La objetividad, es decir, el informar todos los detalles posibles para no favorecer a algún interés en particular y sea el lector quien decida a quien apoya y a quien no, es en los medios locales una uotpía. Siempre lo fue. ¿Quieren ejemplos? ahi va: En el conflicto con el campo, La Nación, un diario que nació de la mano de uno de los delicuentes ganaderos mas importantes de la historia argentina, Bartolomé Mitre, no sólo defendió los intereses de su sector a rajatabla sino que no tuvo ningún empacho en mentir desvergonzadamente para lograr el objetivo. ¿Y cómo me enteré que mintió? Porque comparé la información que me daba con otros diarios, como el "Le Monde". ¿Y el Clarinete? Lo mismo. Miente. Cuando surgió el asunto este del campo, el gobierno estaba por intimar a Clarín por una deuda millonaria con la AFIP. ¿Que mejor forma de llevar la atención para otro lado que volcando todo su poder de información en contra? A todo esto, también en esa época el gobierno estaba por actualizar la vieja ley de radiodifusión que data de los tiempos de la dictadura. La nueva ley, lejos de ser perfecta, permitía sin embargo que surgieran nuevos medios de comunicación en caracter de asociaciones civiles o cooperativas, cosa que es estupendo para la libre circulación de información. Con todo el bolonqui que armaron ya nadie habla de la nueva ley. ¿Y como me enteré yo de todo eso? Adivinaron. Entonces... ¿no leo nada de acá? No no no. Nada de eso. Hay que leer el clarinete o el pasquín de bartolito mitre. ¿Pero si son malos y mienten hay que leerlos igual? Si. Hay que leerlos igual. Porque esos diarios dan la vision de una parte de la sociedad, nos guste o no. Lo que no tenemos que hacer es dejar que nos mientan fácilmente. Para ello, hay que informarse de otras fuentes, mas independientes, que no dependan tanto de intereses económicos poderosos o políticos inescrupulosos. Hoy en día es fácil encontrar fuentes de información. Averiguá quien es el dueño, como se financian, y ahi vas a saber para que lado tira. Pablushka lee: -Clarin (http://www.clarin.com.ar) = La Razon (http://www.larazon.com.ar/) -Buenos Aires Económico (http://www.elargentino.com/) -Crítica (http://criticadigital.com/) -La Nación (http://www.lanacion.com.ar) -Le Monde Diplomatique (http://www.eldiplo.org/) -Folha (http://www.folha.uol.com.br/) -NY Times (http://www.nytimes.com/) -Veja (veja.abril.com.br) -The Economist (http://www.economist.com/) -Scientific American (http://www.sciam.com/) -Yomiuri Shinbun (http://www.yomiuri.co.jp ó en inglés http://www.yomiuri.co.jp/dy/) -Asahi Shimbun (http://www.asahi.com ó en inglés http://www.asahi.com/english/) Si tengo que elegir uno. Me quedo con el Le Monde. Es un periódico que en cada artículo te informa quién lo escribió y que hace de su vida. Cada pensamiento, opinión o cita está debidamente referenciada a la fuente original, o sea, lo que lees no un invento o una opinión al voleo, es un razomiento basado en ideas que nutrieron el pensar del que escribe. Weno, ya se deben haber aburrido bastante. Me voy a comer una hamburguesa con queso. -- Pablushka!
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