Libertad PDF Imprimir Correo electrónico
Nunca es tarde
Escrito por Pablushka   
Sábado 12 de Marzo de 2011 00:00

Resulta que estaba yo hablando hace unos días con unos amigos sobre cosas de la vida y de sus preocupaciones. Y bueno,  de eso y de un textito que estaba pensando y borroneando hace unos meses, salió esto.

Me duele mucho ver, en mis amigos, en la gente que quiero, personas que están al borde de la desesperación por un sistema que los oprime y los estrangula, de a poquito pero tozudamente. Personas maravillosas que no tienen las herramientas para defenderse de tanta mierda y tanto abuso. Personas que ven perder su libertad y no pueden responder ante semejante situación.

Yo sé que el texto que sigue a continuación es una generalización extrema y que hay casos y casos, pero a veces hay que generalizar un poco para que todo se acomode en su merecido lugar.  Que ninguno se ofenda, amigos míos. Si cada uno se siente identificado en lo bueno y malo de este mensaje, que sirva para bien de todos.


Sobre la libertad emocional
(O cómo sentir sin culpa y saberse protegido)

¿Lo qué? Eso, libertad emocional. Romper las cadenas de todas aquellas emociones o sentimientos que atan de una manera enfermiza a personas o cosas que no sos vos, que no te representan, que te hacen mal, que te hacen ser mala  persona, que, como diría mi vieja, te llevan por el mal camino. El ejemplo lo da el  samurai: hacer solo lo correcto, aunque te vuelva pobre, aunque te quedes solo.  Alejate de la gente y las organizaciones que, sin remedio alguno, sabés que te hacen mal. Y aunque suene absurdo: amá a las personas que realmente ames. Los lazos de amor, forzados, en cualquier tipo de relación humana, te deparan una vida realmente triste y gris. Aprendé a decir que no apenas sospeches que lo que te pasa o te va a pasar no te cierra. El "no" que surge de la duda es un "si" a tu estima, a tu yo, a tu inteligencia en toda su expresión y es a la vez una reflexión sana que quizás más adelante se convierta en un "si" con plena convicción y toda la energía necesaria para crear algo más que positivo.

Sobre la libertad económica (O cómo ser libre de un sistema opresivo y aterrador)

Mucha gente se siente falsamente cómoda con su trabajo remunerado, se siente segura donde está. Bah, en realidad donde lo pusieron. Porque mucha gente  cree que llegó donde está en tal empresa o en tal organización, gracias a sus  méritos. Haciendo cosas que muchas veces se contraponen a sus valores y sentimientos, violando ya, de entrada, su libertad emocional. Esa gente en realidad vive con miedo. Un miedo constante  porque todos saben, siempre, que en cualquier momento pueden perder el trabajo y sus beneficios.  Por mas que seamos los mejores, sabemos que hay factores que no dependen de  nosotros y que pueden causar que de un día para el otro no tengamos más ese empleo remunerado y "seguro". Uno sabe que su trabajo depende de gente que a uno lo trata  como un "recurso humano", abundante, renovable y barato, de fácil reemplazo en caso de falla. Uno sabe que hay factores económicos superiores que pueden hacer  desaparecer la empresa donde uno trabaja de un solo plumazo. Entonces uno vive  con un terrible miedo, oculto a veces bajos falsos o injustificados optimismos, un miedito escondido, siempre latente, que te come la cabeza de a poquito. Y ese miedo es usado por quienes dan trabajo; de muchas maneras. Yo he  visto gente de una inteligencia y capacidad formidable bajar la cabeza humillados, mientras un gerente egoísta y angurriento  les dice sobradoramente que no van a tener nada de lo que piden, y que o aceptan lo que hay o las puertas están abiertas  para el que quiera irse. Son las famosas "reglas del mercado", esas reglas tan  fielmente ejecutadas por todos aquellos a los que les chupan un huevo las personas que ayudan, con su trabajo casi esclavo, a que la empresa gane millones. Y sin embargo no hay que tomar la actitud del pobre gerente como algo personal, porque el pobre tipejo está en la misma que  vos. O peor todavía: vive con más miedo que vos porque es mucho más lo que él puede perder. Yo he  visto empresas que le pagan el esfuerzo a sus esclavos empleados con comida: un asadito el  viernes, una cena un miércoles, una pizza el lunes. O pero aún, he visto pagos con vales de comida o de supermercado, donde las empresas los ofrecían orgullosas como "un beneficio" para sus empleados, sabiendo que con ese mecanismo de pagar con papelitos de colores se ahorran millones en impuestos destinados a la seguridad social, a los jubilados que ya de por si ganan una mierda. De mejorar el salario o las condiciones de trabajo ni hablar. Y la gilada gente  contenta  sigue laburando por el sánguche y la coca. Porque es eso o nada. Porque es la humillación y aceptar la lástima o quedarse en la calle, porque dependen sólo de la limosna que todos los meses el patrón les da.

¿Cómo hace uno para liberarse de ese sistema de vida tan perverso? Con valentía.  Decidite a no depender de un solo trabajo para subsistir. Ya se, vos estarás  pensando: ¿Pero este boludo me pide que tenga otros laburos cuando apenas conseguí  uno después de estar buscando durante meses y donde encima me hacen laburar 20 horas corridas por día? Yo nunca dije que va a ser fácil, no  al menos al principio. Pero siempre hay algún trabajito por ahi que nos espera, que  podemos hacer en una fracción pequeña de nuestro tiempo libre. Muchas veces es un  trabajito por el cual no ganaremos mucho, pero que es algo que siempre quisimos hacer. ¿Sabés una cosa? Ese trabajito te va a dar algo que es vital para ser libre: dignidad. La dignidad de no depender de nadie y plantarte ante  un gerente arrogante y soberbio y decirle: Che todo bien, pero este trabajo no me sirve, tu maravillosa empresa no me sirve, paga mal y/o me trata mal, así que si las cosas no cambian me voy a ir porque yo me gano la vida con esto y no me conviene seguir aca. Y ese  trabajito secundario, será tu seguro de desempleo mientras conseguís algo mejor. No te quedes en un lugar que no es para vos. Si tu postura es firme a veces conseguís un cambio, raro, pero sucede. Otras no, y en ese caso mejor estar preparado.

Y con el tiempo, aquel trabajito secundario puede crecer, te va a obligar a conocer gente, te va a enseñar a controlar tus recursos económicos y optimizarlos, te dará experiencia en muchas cosas, por ejemplo cómo  negociar siendo vos el que tenga el poder de decisión. Y un día te vas a dar cuenta  que ese trabajito ya es un emprendimiento. Y ya no vas a  vivir con miedo nunca más. Y tu destino económico ya no va  depender de un gerente de una empresa a la que, por muchos motivos, sabés que no pertenecés. Y ese día a tu destino le van a brotar caminos de pastitos verdes y fresquitos, esos que son bárbaros para andar en patas verano.

Sobre la libertad intelectual (O cómo ser libre de tus propias ideas)

Esta es quizás la más difícil de conseguir. Admito que no entiendo bien acerca de lo que voy a escribir, pero tantas ganas de escribir tengo que creo que algo positivo puede llegar a salir, más que nada porque aunque no entienda algunas cosas, las consecuencias de lo vivido merecen ser contadas.

Un día descubrí que la gente me mentía. Pero no le di mucha bola al asunto. Y seguí con mi vida.
Un día descubrí que la gente se equivocaba. Algunos admitían su error y otros se empecinaban. Pero no le di mucha bola. Y seguí con mi vida.
Un día descubrí que los medios por los cuales me informaba, me mentían. Me mentían porque todos, sin excepción, defendían sus intereses. Ninguno jamás fue ni será imparcial y menos que menos, independiente. Y seguí con mi vida.
Un día descubrí que muchos de los libros que me educaban; o tenían errores, o bien todo su contenido teórico estaba equivocado o estaban directamente hechos así a propósito. Y seguí con mi vida.

Y un día descubrí que dejar que la gente me mienta, ser obsecuente con aquellos que se equivocan, creer ciegamente lo que los medios me dicen y no dudar nunca de los escritos que leo; no solamente me hacían un tipo absolutamente pelotudo e inútil para conmigo mismo y la sociedad en la que vivo. Me hacían, me convertían en una pieza más de un sistema hecho a medida para los que mienten, engañan, abusan y causan dolor.

Y desde ese día dudo. Dudo de vos y de todo. Pero no es una duda desconfiada. Es una duda curiosa y bien intencionada que me permite aprender de los que saben más que yo, nutrirme de otras experiencias. Porque la duda te lleva a preguntar y preguntarte, y las buenas respuestas hacen que aprendas. Y el aprender y crecer intelectualmente te hace libre, nada menos que de la ignorancia. Y rompés con todos los mitos, como aquel que dice que la ignorancia es felicidad. La ignorancia no sólo no es felicidad sino que además es peligrosa. Y si bien es cierto que el saber a veces duele, su dolor nunca va a ser tan intenso como el de la mentira y el engaño. Además el saber, te va curtiendo el cuero y te va a proteger de lo que viene, porque siempre hay algo por saber y cada vez que aprehendés algo nuevo, te hacés mas fuerte.

Y después de eso ya nadie te podrá mentir o engañar por mucho tiempo, porque dudando ves, en sus redes mal tejidas, todos los agujeros por donde podés escaparte.

 

Bookmark and Share
Última actualización el Martes 19 de Abril de 2011 18:16